Más del 90 % del comercio mundial se mueve por vía marítima. Eso significa que, tarde o temprano, la mayoría de las mercaderías que importamos o exportamos pasan varias semanas dentro de un contenedor, sometidas a movimientos, cambios de temperatura, humedad y múltiples manipulaciones.
En ese contexto, el embalaje deja de ser “un gasto más” y se convierte en la primera póliza de seguro de tu carga. Como agentes de carga, vemos a diario cómo la diferencia entre un buen y un mal embalaje se traduce en mercadería entregada en perfecto estado… o en reclamos, costos adicionales y clientes insatisfechos.
¿Qué le pasa realmente a tu mercadería dentro de un contenedor?
Durante un viaje típico, un contenedor puede:
- Ser manipulado por grúas, reach stackers y autoelevadores en origen, puerto, transbordos e ingreso a depósito.
- Soportar apilamiento de varios contenedores uno sobre otro a bordo del buque.
- Sufrir vibraciones constantes, frenadas y golpes en camión o tren.
- Estar expuesto a humedad, condensación y ambiente salino durante semanas.
Si el embalaje no está preparado para esas condiciones, la carga se mueve, se aplasta o se oxida. Muchas de las reclamaciones de seguros marítimos tienen como causa raíz un embalaje insuficiente o inadecuado.
Embalaje deficiente = costos ocultos
Cuando el embalaje falla, los costos no son solo “un par de cajas rotas”:
- Daños directos: mercadería rota, abollada, mojada o contaminada.
- Demoras y multas: inspecciones adicionales, reestiba, tiempos extra en depósito o puerto.
- Pérdida de ventas: falta de stock, incumplimiento de contratos con tus clientes.
- Riesgo de responsabilidad: si una mala estiba o embalaje afecta otras cargas o al propio buque, el embarcador puede ser considerado negligente.
En otras palabras: lo que se “ahorra” en embalaje suele terminar multiplicado en pérdidas logísticas y comerciales.
Claves de un buen embalaje para transporte marítimo en contenedor
1. Resistencia estructural
Las cajas, pallets o cajones deben soportar el peso de otras unidades apiladas encima, los esfuerzos de compresión lateral y vibraciones, y las maniobras de izaje y traslado con autoelevador. Un buen diseño evita puntos de concentración de peso y previene deformaciones.
2. Protección frente a golpes y vibraciones
Es recomendable utilizar espumas, esquineros y rellenos de alta densidad, así como mantener una separación entre el producto y la pared del embalaje. Los refuerzos en puntos sensibles (vidrios, controles, esquinas) marcan la diferencia.
3. Estabilidad de la unidad de carga
La estabilidad se logra con pallets en buen estado y de dimensiones compatibles con el contenedor, una distribución uniforme del peso y el uso de stretch film, flejes y cantoneras para mantener el conjunto compacto.
4. Control de humedad y corrosión
La humedad es uno de los mayores enemigos dentro del contenedor. Los plásticos barrera, bolsas aluminizadas o recubrimientos específicos, el uso de desecantes y la separación de la carga del piso del contenedor ayudan a reducir el riesgo de condensación, oxidación y moho.
5. Etiquetado y normativas
La señalización clara de “FRÁGIL”, “ESTE LADO ARRIBA”, “NO APILAR” y otras indicaciones operativas facilitan una mejor manipulación de la carga. Además, el cumplimiento de normativas como ISPM 15 en embalajes de madera evita rechazos sanitarios y demoras innecesarias.
Elegir el tipo de embalaje adecuado
No todas las cargas necesitan el mismo nivel de protección. Algunas pautas generales:
- Cartón corrugado reforzado: útil para productos de consumo y piezas no extremadamente frágiles, siempre que se refuerce el apilamiento.
- Cajas y cajones de madera: ideales para maquinaria, equipos y cargas pesadas; permiten fijar el producto, reforzar esquinas y facilitar el trincaje al contenedor.
- Cajas plásticas o metálicas: recomendadas para entornos muy húmedos, cargas de alto valor o componentes que no pueden deformarse.
- Pallets: la base de casi toda unidad de carga moderna. Un pallet bien dimensionado y en buen estado, con la carga correctamente distribuida y sujetada, reduce dramáticamente el riesgo de daños.
Como agentes de carga, siempre recomendamos definir el embalaje desde el diseño del producto o del proyecto, no como un añadido de última hora.
Embalaje, costo logístico y sustentabilidad
Un embalaje inteligente no solo protege la mercadería, también:
- Optimiza el uso del espacio en contenedor, permitiendo cargar más producto por viaje.
- Reduce el peso innecesario, bajando el costo por unidad transportada.
- Disminuye mermas y devoluciones, mejorando la huella ambiental del transporte.
- Facilita la reutilización o reciclaje de materiales, alineando la cadena logística con políticas de sustentabilidad.
En resumen: un buen embalaje es una inversión que se recupera sola en menos daños, mejor eficiencia y una imagen de marca más sólida.
Caso de éxito: máquinas de peluches de vidrio, 150 kg cada una
En uno de nuestros últimos proyectos, acompañamos a un cliente en el transporte internacional de máquinas de peluches, aquellas cabinas con estructura de vidrio y mecanismos internos de precisión.
Cada máquina presentaba el siguiente desafío:
- Peso: 150 kg por unidad.
- Dimensiones: 92 × 95 × 210 cm.
- Fragilidad: paredes de vidrio y componentes electrónicos.
- Transporte en contenedor marítimo, con traslados terrestres en origen y destino y varios puntos de manipulación.

Diseño del embalaje
- Estructura de madera perimetral: armazón tipo jaula con refuerzos cruzados para evitar deformaciones, utilizando madera tratada según norma ISPM 15.
- Protección primaria de la máquina: envoltorio completo en film y espuma para proteger el vidrio y la pintura, con refuerzos adicionales en esquinas y bordes inferiores.
- Paletizado y fijación: base de pallet diseñada para soportar el peso y permitir entrada de autoelevador por los cuatro lados, con fijación de la máquina a la base mediante pernos y soportes metálicos.
- Unidad de carga estable: stretch film envolviendo la unidad completa y flejes horizontales y verticales para mantener la rigidez del conjunto.
- Carga en contenedor: distribución de las máquinas para equilibrar el peso dentro del contenedor, uso de tacos de madera y cinchas de trincaje para evitar desplazamientos durante el viaje.
Resultado
Todas las máquinas llegaron sin roturas de vidrio, sin golpes y completamente operativas. No hubo reclamos de seguro ni reprocesos por daños. El cliente decidió estandarizar este esquema de embalaje para sus próximos embarques, porque comprobó que el costo adicional por unidad se compensa con creces frente al riesgo de una máquina rota.
¿Estás preparando tu próximo embarque en contenedor?
Si estás planificando importar o exportar maquinaria, equipos o mercadería frágil, el embalaje no es un detalle menor: es una decisión estratégica que protege tu inversión y la relación con tus clientes.
Como agentes de carga especializados en soluciones a medida, podemos ayudarte a evaluar el riesgo de tu producto en transporte marítimo, definir el tipo de embalaje y paletizado más adecuado, coordinar el trincaje y la estiba correcta en contenedor e integrar estas decisiones en tu planificación de comercio exterior.
¿Tenés un proyecto en camino o querés revisar cómo estás embalando hoy? Escribinos y coordinamos una asesoría en comercio exterior para que tu próxima carga en contenedor viaje protegida desde el primer minuto.